LA COCINA SANLUQUEÑA: HISTORIA, MODOS Y SABORES

Prólogo de Pepe Monforte, director del magazine "Cosas de Comé" y crítico gastronómico del Grupo Joly (Diario de Cádiz y Diario de Sevilla)

                                                                      

LA COCINA SANLUQUEÑA: HISTORIA,
MODOS Y SABORES

Publicación: 02/06/2017
Páginas: 224
Edición ilustrada
Tamaño: 15,00 x 24,00 cm
Encuadernación: rústica con solapas
ISBN: 978-84-17044-12-1
IBIC: WBN
Colección: Gastronomía
PVP: 20,95 €


EDITORIAL ALMUZARA, JUNIO DE 2017




SANLÚCAR SE JAMA

No sé si conoce el verbo jamar. No, no es ninguna brutalidad, ni una falta de ortografía. Jamar es un sinónimo de papear, de comer. Por eso yo soy un “jamante” de Sanlucar, la jamo con todo mi corazón y la mejor hora para jamarla, con pasión, es sobre las dos y media de la tarde o luego, por la noche, cuando el Sol se ha acostado y en Sanlúcar se pasea la luna haciéndose “selfies” en la desembocadura del Guadalquivir.

José Carlos García es otro gran “jamante” de Sanlúcar. Lo bueno de los “jamantes”, a diferencia de los que jaman sin jota, es que no somos celosos. Reconozco que José Carlos es mejor “jamante” que yo, porque conoce mejor a su “jamada” y por eso ha escrito este libro, el tercero de una trilogía de “jamor” por su tierra.

No esperen que esto sea un simple libro de recetas. Equivocados están si creen que lo que van a leer en las próximas doscientasypico de páginas es eso, una enumeración de fórmulas para alcanzar la felicidad en dos cucharás.

Como las mejores historias de amor, sin j, José Carlos habla de su “jamada” con detalle, contando su historia, su biografía. Cómo nació en tiempos de los fenicios y creció con guiños del Sur. Se detiene cuando la enamoró un Duque de tierra de alfajores e incluso cómo otro noble la sedujo con ropajes mantequillosos venidos de Francia.
José Carlos, que ha leído a los clásicos, a los contemporáneos, a los poetas, a los historiadores… vamos, que se lo ha leído todo, nos regala la lectura con citas de otros “jamantes” de Sanlúcar, de gente que sabe que langostino y manzanilla suman felicidad.
A veces estos libros de gastronomía son aburridos, son casi tratados donde se cuentan fórmulas matemáticas donde en vez de sumar dos más tres, se suman tomates con berenjenas. Pero no es el caso. José Carlos, como ha demostrado a lo largo de su dilatada historia, sabe escribir, sabe enamorar con las letras, que es lo que debe hacer un buen libro.
Me gusta cuando se para a describir el cuerpo de su “jamada”. Cuando se pierde por sus navazos, buscando papas que sueñan con ser aliñás en Barbiana arrimadas a un taco de melva de Tarifa. Disfruto cuando se adentra en sus andares marineros y habla de chovas que tan bien perfuma Pedro Hidalgo en su Casa Perico con dos gotas de vinagre de Jerez.
Me pone cuando narra como un langostino se deja quitar, casi sin resistencia, su cáscara, después de haber pasado por la “langostinería” de Fernando Hermoso y cuando describe el cielo de Sanlúcar, que es de tocino de los conventos femeninos de la ciudad.
Me conmueve cuando describe que a media tarde Sanlúcar se pone un poquito de manzanilla junto al lóbulo de la oreja y que, cuando está melancólica se baña en oloroso, que le da vida.
A Sanlúcar, la catedral de la tapa de la provincia de Cádiz, se la jama en el barrio alto donde José Carlos, no va de flor en flor, sino de bar en bar, que es lo que gusta hacer a un buen “jamante”.
Se la jama en el centro cuando te baila por bulerías crujientes una tortillita de camarones de Balbino o te quedas con la boca abierta ante el gigantesco tortillón de Los Corrales.
Y después de describir a su amada, con detalle, sin dejarse ni las mijitas del perejil que le ponen a los guisos de chocos, le escribe casi cien poesías que el llama recetas…para despistar: a las papas en veranillo, al ajo papa, a los fideos con almejas, a la sopa tomate, al cazón a la marinera, piezas que cualquier “jamante” no resistiría sin mojar pan en la salsa, que es como el “orgasmo” de los que jamamos.
El libro termina con dos regalos más, un paseo “jamante” por Sanlúcar, recorriendo sus mejores templos del tapeo y un deliciosos diccionario en el que se describen palabras de “jamor” como puntillita, veranillo, alpistera, pringá, piriñaca, pestiño, pescadilla, gallareta, galera o avíos, que es como se le llama a los elementos con los que se construye un puchero, la mejor herramienta de paz que ha inventado la humanidad… y que te relaja a sorbitos.
José Carlos, muchísimas gracias por darme la oportunidad de declarar mi “jamor” a Sanlúcar y a ustedes invitarles a que lean esta historia romántica de un escritor y su tierra… No siempre se regalan rosas, a veces es mejor una ramita de apio, que le da un toque bendito al caldo.
Te jamo Sanlúcar.